domingo, 1 de mayo de 2016

Elegía


Los grandes hombres de este país
no mueren en campos de batalla
sus cruces no las adornan con banderas.
Los grandes hombres mueren en el anonimato
de sus casas, sus trabajos, sus calles.
Mueren de imprevisto
bajo balas homicidas 
mueren inadvertidos
sin el derecho a la legítima defensa.
Son culpables
del abrazo extendido a la distancia.
Nosotros nos quedamos acá, vivos
inservibles
con nuestros corazones fundidos en la tierra
con sus nombres deslizándose en los ojos.

lunes, 11 de abril de 2016

Heracles


Ustedes son fantasmas
se han negado a mi soledad
aparecen en licores
en los ecos amarrados.
Vienen hasta acá, 
a esta habitación
cargada de libros  
a esta inmortalidad de nadie
y dan un abrazo
a este cancerbero
que roe los huesos del mundo.

sábado, 5 de marzo de 2016

El dios del tiempo

De pronto todo se detuvo. No podía mover mis músculos o ver distintos ángulos, ni siquiera se movía mi pelo. Las ráfagas de viento que levantaban polvo estaban inertes, dejando pequeños remolinos que parecían vasijas en una mesa de noche. Todo y todos en las calles estábamos quietos, como un salón de estatuas vivientes. De repente vi un ser blanco, sin rostro, tatuado con números y pequeñas rayas; tenía brazos y piernas que parecían manecillas. Caminaba alrededor del jardín humano. Se sentó cerca de mí.


―Hijo, no te preocupes, es solo que los dioses también se cansan.