miércoles, 5 de mayo de 2021

Una mirada para entender

 

Hola a todos y pido disculpas, en especial de mis amigos y conocidos de afuera por inmiscuirlos en este conflicto colombiano, pero los manifestantes se lanzaron de manera pacífica a las calles, por ello la única arma que tienen es la empatía y solidaridad de la comunidad internacional.  La única arma que tenemos es la posibilidad de ser escuchados.

 

Quizás los medios de comunicación dicen que lo que pasa en Colombia es confuso, pero no es cierto y por ello escribo esto. Los colombianos se lanzaron a protestar de manera pacífica y el estado ha usado a la policía y el ESMAD (el escuadrón antidisturbios) para generar caos y vandalismo. En Colombia hemos visto como algunos hombres con trajes de policías y chalecos volteados rompen vidrios, lanzan gases y agresiones para que las personas tengan que defenderse y ellos puedan masacrarlos. Aclaro que no son todos los policías. Además, que ya hemos visto como infiltran las marchas haciéndose pasar por manifestantes. ¿Por qué han hecho esto? el pueblo colombiano ha decidido que las armas no solucionan al conflicto, pero el estado quiere reprimir las protesta, así que crean vandalismo para inculpar a los manifestantes.

 

¿Pero vemos enfrentamientos? Lo único que están intentando los manifestantes es no ser retirados de las calles, poder seguir poniendo su voz de protesta. Generalmente es el gobierno colombiano el que inicia las confrontaciones (como ya lo comprobó la ONU), para que se entienda, en muchas ciudades pequeñas, donde no hay ESMAD, las protestas se han desarrollado de manera pacífica. Ha sido tanta la actitud de no violencia, que algunos hombres de la policía, fuerzas armadas y ESMAD, están pensando en dejar las armas, incluso en abandonar la institución, prefieren el desempleo que el genocidio. Sé que muchos de los policías, las fuerzas militares y ESMAD son conscientes de que las protestas son justas. Algunos han puesto su voz de apoyo en medio del paro y son bienvenidos a unirse a las manifestaciones.

 

¿Pero por qué una reforma causó tanto revuelo? La reforma solo es la cristalización del cinismo de un gobierno que ha derrochado dineros para beneficios personales y ahora pretende que las personas paguen sus caprichos. Los colombianos pueden entender que quizás no haya recursos suficientes para cubrir los gastos de la pandemia, pero lo que no pueden tolerar es que el gobierno nacional ha gastado millones en cosas absurdas e innecesarias mientras los sistemas de salud colapsan y el desempleo y la incertidumbre crecen. Colombia ha visto como el gobierno gira dinero para salvar empresas extranjeras, mientras que las medianas y pequeñas empresas colombianas tienen que cerrar sus negocios. Colombia ha visto como el gobierno le gira dinero a los bancos para que den créditos, pero no gira suficiente para que los hospitales puedan sobrellevar la emergencia sanitaria. Colombia ha visto como se han comprado aviones nuevos, carros nuevos, mientras los hospitales se quedan sin suministros. En Colombia hemos visto como en el congreso les sube el salario a los congresistas mientras la gente se queda sin empleo. En Colombia hemos sobrevivido con un “salario mínimo” que no alcanza para lo mínimo. Y mucha gente ni siquiera puede ganarse un salario mínimo, aunque trabaje todos los días. Ni hablar de las vacunas, que se compran pocas y se desaparecen por arte de magia.

 

No quiero abrumar y volver pesadas estas palabras con estadísticas o historias de este país, solo diré que las cuentas del gobierno no cuadran y la gente no puede dar más dinero para que, en pandemia, la primera dama pueda irse de paseo.

 

¿Nos están matando? Sí, hay muchos muertos y al paso que vamos serán más si no hay apoyo internacional. El propósito de los jóvenes en las calles es pacífico, lo único que buscan es que su estado no los mate mientras forjan un futuro.

 

Y si alguien de la policía, el ESMAD o el ejército lee esto, recuerde que la lucha de los chicos no es contra ustedes, sino por ustedes. Los chicos de las calles no son sus enemigos, son sus hermanos, sus amigos, sus vecinos, la gente con la que crecieron, con la que jugaron, con la que sonrieron. No los maten, aunque las ordenes digan que sí.

jueves, 8 de abril de 2021

Lo que falta

 No es solo sangre, también

hay piedras bailando turpiales

espejos derretidos en el mar.

No es solo sangre

la carne necesita hojas

volando sobre los poros

ramas desquebrajando la garganta.

Porque no es solo sangre

el hombre debe tener revoluciones de hadas

para sentir

en una mano que baja

una mano que acaricia. 

miércoles, 3 de febrero de 2021

Declaración

 

No entrego mi sonrisa al vicio de la felicidad

al virus de dientes que se propaga en nuestro siglo

no le entrego mi cariño, ni mi respeto

no soy el duende bailarín que escupe su propia carne.

Tampoco me entrego al dolor

para atizar el parásito de la infelicidad

no me entrego al laberinto que mendiga abrazos

me hago aquí, en las palabras,

responsable de mi carne, de cada músculo que duele y ríe,

responsable de exponer cada nervio al vicio de la vida.

Que otros se entreguen a la obligación de ser felices

a la obligación de ser miserables.

Yo me hago hombre

y que mis dientes

decidan sobre el amor.


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martes, 5 de enero de 2021

Jauría

 

Ahora los perros son dóciles

ya no escriben versos de violencia y abominación

se han domesticado

en la jauría de otros perros.

Ya no aúllan al filo de las esquinas

ya no gruñen

se constriñen bajo algún discurso de la pata de sus amos

baten la cola ante un ajeno nombre

y cuando olfatean algo extraño

presentan sus colmillos

flojos y podridos.

Entre la rábica baba y su enferma lengua

tartamudean un ladrido catatónico

que llaman revolución.



Gracias por leer

te invitamos a visitar

Osezno Estudio



 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Osezno Arte Estudio

 

En este tiempo me he puesto en la tarea de buscar otras iniciativas creativas aparte de la escritura, y en lo que mejor me ha ido es en la ilustración. Por eso quería hacer esta pequeña nota sobre el proceso que estamos iniciando con mi pareja en torno al dibujo.


 El cómic es algo que siempre me ha gustado, que por absurdas ideas que circularon a mi alrededor lo deje relegado por mucho tiempo. Ahora empiezo a retomarlo, en el puedo combinar el dibujo y la escritura creativa. De a poco estamos construyendo en redes sociales y plataforma web este proyecto. Así que nos puedes encontrar en Instagram, Facebook, Webtoon y Toonlatino por el momento. Y claro esto es algo que requiere mucho más tiempo y dedicación, muchas más horas de entrega, por lo cual también estamos en Patreon como forma primaria de sustentar esta idea.


Obviamente no dejare este blog atrás, y pronto traeré algunos artículos que he publicado en revistas.  Por ahora les dejo una galería de Imágenes de lo que estamos elaborando.

https://www.patreon.com/oseznoestudio











domingo, 5 de julio de 2020

El eterno resplandor del eros


¿Cuán feliz es la suerte de la inocente vestal?

Al mundo olvida y el mundo la olvida

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Acepta todas las plegarias

Y renuncia a todos los deseos

(Alexander Pope)

 

 

Cuando en “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” Mary, al recuperar sus recuerdos, regresa a robar los archivos para revelar el secreto de los pacientes del doctor Howard Mierzwiak es interrumpida por Stan.

 

—Supongo que no regresaras. De ser tú, no regresaría.

—¿Jura que no lo sabías?

—Lo juro

—¿Tú no me borraste la memoria?

—Claro que no. Dios no.

—¿Nunca sospechaste de nuestra relación? (habla del Dr. Howard)

—Una vez, quizá. Regresaba de un trabajo y estabas en su auto. Los vi hablando. Te salude con la mano (a la distancia) y reíste.

—¿Cómo lucia?

—Lucias feliz. Feliz con un secreto.

 

En la película la posibilidad de alejar el dolor del amor termina irónicamente alejando la felicidad. Esta es una dualidad que a la sociedad presente le cuesta digerir y entender. Nuestra sociedad dedicada al narcisismo y la autosatisfacción carece de la capacidad de entender el amor. Byung Chul Han lo expresa mejor al decir que en el infierno de lo igual se rechaza al otro al no poder subyugarlo a nuestro deseo. Mientras otras generaciones resolvían el amor pese a su herida, la nuestra prefiere negarlo. No hay tiempo para sufrir, porque el único dolor aceptable es el dolor productivo, el dolor del éxito, y cualquier otro dolor es una enfermedad que debe ser curada, por no decir que extirpada. Pese a esta fobia al amor de nuestro tiempo, entender y hablar de él sigue dimensionando nuestra realidad. 

 

Es curioso ver círculos culturales con la constante queja de fenómenos como el reggaetón, el cual creemos que no merece un mínimo de análisis por su simple composición y su falta de contenido. Una música que se pensó que no duraría más de dos éxitos y se extinguiría. Sin embargo, ya van 20 años y se introduce en diversas culturas. Y quizás no podríamos decir nada de este género si se quedara en las discotecas y las fiestas, si fuese la música de diversión. Pero no lo es. Es la música que representa una serie de valores y formas de entender las relaciones. El reggaetón es un ejemplo de la agonía del eros: La necesidad constante de verse felices, la objetivación del cuerpo, el ser implacables con todo aquel que no sea parte de la sociedad de rendimiento, el abandono del amor por la masturbación colectiva. Y no es que este género musical hile estas ideas, sino que como todo producto comercial representan las ideas masificadas. Ya no existe un don Juan doblegado por la belleza femenina, sino el contador Juan hablándonos de las monedas de cambio y el número de cuerpos en las bodegas del placer. Aun así, pese a esa posición de magnate de Wall Street, seguimos sufriendo como Clementine Kruczynski ante el amor.

 

El amor se desarrolla en la interlocución del otro, pero nuestra sociedad no permite esa interacción, nadie quiere perder tiempo en un amor si no se puede asegurar que es un amor exitoso.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,

sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas

(Gioconda Belli)

Es así como, pese a todas las supuestas aceptaciones de ideales y posiciones multiculturales, el amor sigue siendo la misma propuesta “los declaro marido y mujer hasta que la muerte los separe”, el amor siempre medible por la sociedad: Todo aquello que no se quede en mi perpetua vida es un desperdicio. Y aunque aceptamos perder con otro el tiempo, lo hacemos con desazón. El amigo o amiga con quien te encamas porque no había más y el cuerpo pide, “mientras aparece el indicado disfruta con el equivocado”. Porque es la única manera en que subyugamos al otro en el narcisismo. Mientras pasa el tiempo y el idealismo del amor no se cumple vamos viendo la herida abierta, autoculpándonos por el fracaso. Terminamos dedicados a las curas de chamanes emocionales que nos terminan enfrascando aún más en el narcisismo: el problema es que no te quieres a ti mismo, dedícate a ti.

 

Es difícil explicar las dualidades, como en uno mismo existe los opuestos. Como en el conocer al otro nos conocemos a sí mismos, como al desconocer al otro nos desconocemos a nosotros mismos. Estamos compuestos de la interacción del mundo interno y externo. La depresión moderna no es más que el vacío interno, un vacío sobrecargado. En psicología una de las primeras cosas que se hacen al detectar un sujeto depresivo es intentar fortalecer sus redes de apoyo. Quizás este acto de protección puede revelarnos mucho sobre el amor. Cuando se rompe un vínculo, cuando el otro no se subyuga a nuestro deseo, el sujeto depresivo de rendimiento se ensimisma, porque la responsabilidad cae en sí mismo y no en la interacción. No es un camino bidireccional. Sin embargo, el amor es un camino que va hacia otros, la otredad ayuda a curar el autoflagelo.

 

Volviendo a la película, cuando Joel y Clementine borran sus memorias entran a un vacío existencial. No sufren por la ausencia del otro sino por la pérdida de sí mismos. No han perdido al otro, no lo conocen. Sus vidas carecen de sentido en tanto no hay nada que los conecte a la pulsión erótica, son ellos mismos resolviendo sus vidas, sin la expansión del otro. Cuando se reencuentran se sienten abrumados por una serie de desprecios el uno por el otro, que desconocían. Pero sus voces son la aseveración de que existió un terrible momento de su historia. A pesar de la evidencia empírica del sufrimiento deciden quedarse juntos, deciden la otredad.

 

Es difícil entender lo erótico en un mundo reduccionista. Cuando se confunde la elección de la otredad con la aceptación del maltrato. Mientras que la otredad nos hace sufrir en la incapacidad de la subyugación del otro, el maltrato es la aceptación de la violencia ya sea por temor de la perdida de la vida o ante el narcisismo de no aceptar el fracaso. Sin embargo, mientras que el sufrimiento de la otredad se puede resolver en la ternura, el narcisismo, que en la inmediatez parece resolvernos el dolor, termina prolongando el sufrimiento. El sujeto “empoderado” termina tendido en su propia tiranía.

 

 A diferencia de la genitalidad el erotismo es un juego de tomar y soltar. Nos abandonamos y nos empoderamos. En el erotismo abrimos la fragilidad. Mientras en la genitalidad fingimos un trueque de placer, en el erotismo caminamos en la incertidumbre. La sociedad del siglo XXI es una sociedad genital, se engaña queriendo evitar el sufrimiento del amor. Es una sociedad que busca el estado de control, y ya que en los terrenos del placer lo único que podemos controlar es nuestro impulso genital nos quedamos reducidos. La genitalidad podemos evaluarla productivamente, desde la frecuencia del coito hasta un mercado expansivo de los impulsos sexuales (como los sex shop). Sin embargo, el amor, pese al márquetin, no es un producto vendible. Tenemos mercados de suvenires que simulan nuestro amor, pero no hay un mercado que pueda vender amor. Existen sitios de citas que facilitan el encuentro de dos sujetos en busca de amor, pero el amor como producto no existe. Por ello la idea de enamorarnos o expresar amor termina siendo cada vez más condenada por la sociedad. “El que se enamora pierde” dicen popularmente, ejemplo claro de cómo queremos convertir la emocionalidad en un balance contable.

 

Quizás lo más grave del asunto es que perder el amor es algo involutivo, es regresar a un estado animalizado. Para Octavio Paz el amor es la elevación humana sobre el estado animal. En su libro La llama doble explica como pasamos de lo pánico al erotismo y por último al amor. Algo expresado de una manera más breve por Darío Jaramillo Agudelo:

Sé que el amor

no existe

y sé también

que te amo.

 

Los vínculos primarios de los animales no son amor, son la forma de relación para moverse en su entorno como parte de un todo natural, un ecosistema. Por eso el amor no existe. Pero el amor, como creación humana, es un proceso transformativo de la realidad. Quizás el amor es lo único que nos diferencia como especie, lo único que nos humaniza. Creo que debo corregir esta última línea: el amor es el máximo ejemplo de la simbolización del hombre, al simbolizar creamos, al crear transformamos, sin esta máxima nos vemos reducidos en tanto nuestra simbolización se simplifica y al simplificar no creamos. El amor es el estado contemplativo del ser ante la realidad natural, y en la quietud de la contemplación se genera el movimiento simbólico que permitirá la transformación. El amor, la dualidad de la quietud y el movimiento.

 

Basándonos en Octavio Paz podríamos asumir que el hombre del siglo XXI, está en un punto limítrofe entre lo pánico y lo erótico. Que quizás lo único que lo mantiene en esa línea es la supresión de la fecundidad, pero incluso eso es una línea demasiado delgada, y a veces el hombre sucumbe a su instinto de procreador. La sociedad genital se ha centrado en un impulso acelerado que le impide la expansión de lo erótico. Centrados en la estimulación de la zona pélvica y seccionando el resto del cuerpo para establecer una sexualidad dirigida al consumo, el cuerpo ha dejado de ser un gran todo de placer. Incluso la industria pornográfica se ha transformado en pequeños videoclips, para consumir únicamente lo que queremos, para mantenernos en el narcisismo, centrados en el yo tiránico.

 

El erotismo se eleva en tanto se retrasa la estimulación genital y se metaforiza el deseo en el cuerpo completo. La sensibilidad erótica empieza a producirse en el abandono de sí mismo para la otredad, nos extendemos en la piel del otro, en su beso y su deseo, nos empoderamos en el cuerpo del otro, y cuando el otro en retaliación a nuestra penetración se abalanza a conocernos, se abalanza para conocerse a sí mismo y nos dejamos abandonados a nuestro placer para que el otro se empodere. Un oleaje de los yo que desdibujan el cuerpo y se sienten perdidos.

Tanta turbación

sólo podía ser la prueba

de un deseo muy grande

 

tan grande

que ni tú misma

podías satisfacer.

(Cristina Peri Rossi)

Sin este encuentro de la sexualidad elevada, del erotismo, no podemos soportar el amor, el cual ya no desdibuja solo nuestros deseos, sino que desdibuja lo que somos.

 

El inicio del amor es un asunto de levedad, aludiendo a Italo Calvino. El amor sustrae todo aquello que nos pesa y nos pone en movimiento, y aunque puede sonar bello, la elevación puede resultar brutal, dolorosa. La elevación es incertidumbre y no tenemos la noción del control que nos da el peso.

 

Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.

"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,

ya me abrazaba con sus piernas de pluma

(Oliverio Girondo)

 

 

Para Italo Calvino estas dos antagonistas no representa un plano moral de bien y mal, sino dos situaciones que se presentan en la vida. Así pues, sustraer peso no es bueno ni malo, sino un acto transformativo, el sujeto cambia al no tener algo que antes existía en él. La levedad despoja en el otro.

 

yo, que soy eterna pues he muerto cien veces, de tedio, de agonía,

y que alargo mis brazos al sol en las mañanas y me arrullo

en las noches y me canto canciones para espantar el miedo,

¿qué haré con esta sombra que comienza a vestirme

y a despojarme sin remordimientos?

(Piedad Bonnett)

 

Sin embargo, así como despoja también viste, así como perdemos cosas al amar también ganamos peso. Queremos quedarnos inmóviles en el amor.

 

tú me serás, dolor,

la prueba de otra vida

en que no me dolías.

La gran prueba, a lo lejos,

de que existió, que existe,

de que me quiso, sí,

de que aún la estoy queriendo

(Pedro Salinas)

 

El amor es un asunto desbordante que ya sea por peso o levedad aturde nuestra existencia. Bueno o malo el amor nos destroza y después de él sigue la imperiosa tarea de reconstruirnos, quienes pretenden volver a ser los mismo sufrirán la herida del amor, quienes intenten entenderse se encontrarán así mismos, porque después de amar nunca seremos los mismo y en eso radica su belleza, nuestros nervios, nuestra piel, nuestra forma de sentir es distinta. El amor no está hecho para la felicidad o el dolor perpetuo. El amor está hecho para la metáfora, para cambiar el mundo que tenemos. Quizás el poeta que mejor lo ha entendido es Vinicius de Moraes:

 

Que pueda yo decirme del amor (que tuve):

Que no sea inmortal, puesto que es llama,

Pero que sea infinito mientras dure.

 

Volviendo a la excusa inicial, la historia de amor de Joel Barish y Clementine Kruczynski, vemos a la sociedad moderna, por un lado, Joel es el sujeto narciso que se enfrasca únicamente en su propio dolor y Clementine es el sujeto de rendimiento, el cual quiere aprovechar a toda costa cada minuto de su tiempo. Pero ambos logran una conexión con la realidad, una conexión con si mismos gracias al otro. Cuando la relación fracasa Clementine, como sujeto de rendimiento, busca la solución más funcional, practica: borrarse los recuerdos y dejar de sufrir automáticamente para poder seguir buscando la felicidad. Sin embargo, la crisis existencial para Clementine persiste, ahora con un hueco en la memoria con el cual puede ser manipulada. Joel, como sujeto narciso, busca vengarse pagando con la misma moneda. En medio del proceso Joel logra la introspección de que perder los recuerdos dolorosos es perder también la otredad que lo conecto con el mundo y con las emociones más bellas. Pero la fuerza pasional del amor no es suficiente para salvar los recuerdos ante el mundo funcional y de rendimiento. La última carta de Joel es entender su vulnerabilidad y salvarse en la ternura, simbolizada en Montauk, donde no hubo un beso, donde no hubo nada, solo la posibilidad de conocer a un otro. La ternura es quizás la sensación más sobria. La única sensación que puede desbordarse y no se siente aterradora. En la ternura desdibujamos el dolor y el placer de nuestra historia, donde cada habitación de nuestra memoria cobra sentido. Descubrir la ternura es quizás el gran propósito del amor.


jueves, 25 de junio de 2020

Pérdidas y ganancias


Ayer perdí un diente. No quise dejarlo debajo de la almohada, preferí hacerme un collar. No quería que el ratón Pérez me dejara monedas ¿veinticinco centavos por un colmillo? A mí no me engañan, el marfil está más caro.


sábado, 6 de junio de 2020

Un niño mira la lluvia IV


Yo, dejé los ojos en el cine: el alma en grises

y un mal doblaje en las caricias.

Envidio, entiendes la lluvia,

el ascenso de lo mortal

la caída de lo divino

el viento como francotirador al sueño.

No es cosa fácil entender el mundo

preferimos el absurdo

pero en ti habita el primer temor, el primer asombro

cuando el agua se abre sobre la nada.

Yo tengo el corazón diminuto

puedo irme paso sobre la horca

con aquellos que no entendieron la lluvia.


jueves, 21 de mayo de 2020

Un niño mira la lluvia III



No todos los niños se sientan a ver la lluvia.
Somos seres ágiles para el homicidio
¡matad a los primogénitos de Egipto!
antes de que vean la macabra mano de dios.
Pero evitamos la daga para ti, para que te sientes
y acompañes al viento y la lluvia
sabes oírla, y hablas su húmedo lenguaje
te aterras cuando se expande el cielo
y te aturdes cuando cabalga por el techo
sabes mirar su pasividad y coqueteas con su caricia.
Pero un día vendrá dios a matarte, entonces
serás como yo, un ingeniero que abre las aguas
y negocia la esclavitud.
Un día vendrá el dios de Job a quitarte la belleza
a enseñarte que la vida y el amor
muere con la peste y se remplaza con dos ambiciones
un día me sentiré triste al verte, muerto, como yo
por un chiste del diablo
por un dios sin sonrisa.

Mira la lluvia, toda la lluvia.



lunes, 11 de mayo de 2020

Un niño mira la lluvia II


Me siento en la silla a escribir poemas
a ti no te importa, tienes el mundo en los ojos
entiendes mi inutilidad, y la inutilidad de la mesa
sabes que nada se quedará en este computador.
Entonces me pides la puerta, la pides para ti,
porque soy un ciego estúpido
ni siquiera me doy cuenta de la brisa
que socorre al fuego.
Cuando abro los vientos me dejas
arrastras tu silla, de amarillos y azules,
porque tienes el mundo en los ojos
y sabes para que sirve una silla.
Atardeces en la lluvia con tu risa.

jueves, 30 de abril de 2020

Un poema de amor de Ledo Ivo



A veces es bueno compartir esos poemas que nos marcan, en nuestra voz crece la poesía de otros. Tuve la oportunidad de verlo en un recital y este poema me encanto. Espero puedan disfrutarlo igual que yo.





jueves, 16 de abril de 2020

Toque de queda



Gaia baila un bambuco con la muerte
zapatea las dichas y zancudos
suda la marina palmera
mientras en la alacena los juncos se rebosan.
Necesitábamos un poco de muerte para cerrarnos
los cristales en la canaleta liberan los zorros
las gallinas siguen aprisionadas pero los linces
resucitan y hacen temblar la tierra
estamos en un espacio usurpado y conquistado
un ave roja, diminuta, se pasea por los cables
un ave encendida no tiene nombre.
Basta un poco de muerte, la misma muerte
repartida por peldaños
para cerrarnos en la hoguera.

viernes, 10 de abril de 2020

Un niño mira la lluvia I



El agua cae y me haces dar cuenta de la obviedad. La lluvia es una incomodidad que engrana en el sillón. Tus manos de Kraken frenan el agua que se enfila hacia el sifón. Espuma de hombres muertos. El hidrógeno de sueños se niega a despertar el oxígeno. Me enseñé a estar tan erguido y seco que me olvidé de cómo funciona el mundo. No se necesita de grandes rascacielos para que el agua corra, ni motines ansiosos de sangre para mezclarnos, solo algunas baldosas, canales para que el agua fluya. Se necesita los brazos de un niño para vernos inútiles, ellos detienen el agua, mientras a nosotros se nos revienta la vida.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Cuarentena



Que difícil para los enamorados
este momento de no cuerpo, no aire, no beso
este frenar deseo, contención, alejamiento
difícil la risa, el advenimiento, la piel
el beso empapelado, la torpeza en las calles, los pasos.
Pesan las manos, inútiles, infecciosas
pesa el cariño, de pecho descubierto:
gruta honda, cielo estrecho,
luces apabulladas.
Difícil este platónico momento donde no somos más que palabras,
palabras secas
encerramos este húmedo cuerpo, entregado y sin recibir.
Difícil este saber que estás, que estoy, y no somos lugar ni tiempo.

lunes, 2 de marzo de 2020

El grifo


Los mitos siempre serán una fuente para alimentar la creación. En la medida que los interiorizamos entendemos mejor las formas de creación. Particularmente a mí me atrae la imagen del Grifo, la cual ha sucumbido en otros imaginarios más populares. Sin embargo, la imagen del grifo es la forma más simple de ilustrar la creación, en mi caso la creación literaria, y aunque en el transcurso de la historia ha tenido diferentes significados prefiero concentrarme en cómo este me ayuda a entender la creación poética. Como ya se sabe la palabra poesía en su raíz significa crear. Es necesario recordar esto ya que no entendemos en este escrito a la poesía como un género literario, sino como un proceso de inmersión en la realidad humana. La poesía como una necesidad de hacernos más allá de los que se nos fue dado naturalmente. No la representación de la tradición, sino la comunión entre los elementos de la realidad hacia la conversión de lo que no existe hasta que se configura.

Hay un postulado de la paleontología que explica que la mitología se inició con el descubrimiento de los huesos de criaturas extintas. Todas aquellas historias de gigantes, dioses, sirenas, titanes se originan en el descubrimiento de los huesos de dinosaurios, reptiles y mamíferos extintos. Pero el asunto no fue solo encontrar un montón de huesos, porque habríamos podido ignorar sus descomunales tamaños y decir lo que modernamente decimos: solo son un montón de huesos. Pero los seres humanos vieron en esos huesos algo más, algo que siempre le cuesta a nuestra naturaleza inquisitiva: vacío. Vertebras, fémures, costillas, clavículas, sin ningún orden, sin ningún animal al cual pudieran atribuirlos. No teníamos la ciencia, ni el conocimiento para llenar esos huecos de información, así que pusimos a trabajar nuestra principal herramienta, imaginación, le dimos forma al caos y creamos todo un compendio de deidades y bestias que perecieron al cumplirse nuestros miedos: guerras atroces, ambiciones, infidelidades, egoísmos, traiciones. Convertimos nuestras invenciones en parte de nuestra historia y cambiamos. Pasamos de machos bufando por el celo a hombres heridos por venus, heridos por un sentimiento mucho más profundo que la procreación, heridos por el amor. Así entonces entendemos que el poeta no es hijo de la tradición, sino del vacío. El poeta es lanzado al mundo y comprende lo que se le enseña, interioriza todo lo que puede interiorizar, pero al final escribe por el vacío, no por la tradición. Escribe para llenar el espacio hueco del alma humana con sus invenciones. El poeta crea el erotismo cuando el sexo no le es suficiente, crea el amor cuando el erotismo no le es suficiente, crea el amor cuando el amor no le es suficiente.

¿Pero como crear lo que no existe? La respuesta la encontramos en el mito, en lo que existe esta la respuesta a la no existencia, en lo real están los elementos de lo fantástico. Y obviamente funciona a la inversa. El grifo es la forma más simple de representar esta concepción de la creación. La imagen del grifo está compuesta de dos elementos sencillos de la realidad que se configuran para dar lugar a un nuevo ser. Mitad león, mitad águila, dos elementos palpables, dos elementos reales se mezclan y configuran a un ser nuevo que llena un vacío. Aunque este método se puede complejizar como el dragón chino (ojos de langosta, cuernos de ciervo, morro de camello, nariz de perro, bigotes de bagre, melena de león, cola de serpiente, escamas de pez y garras de águila) el grifo es la figura más fácil. Los primeros esqueletos del Protoceratops dejaron un vacío en el imaginario humano que fue llenado con lo que teníamos al alcance, y no solo su forma, sino que incluso su comportamiento, sus vidas renacen en el imaginario humano para conectarnos en formas profundas con nosotros mismos. Fue el vacío lo que permitió que estos ovíparos y herbívoros terminaran convertido en una fiera bestia protectora del oro, un heraldo de la muerte y la venganza, una comunión entre el hombre y Dios. Cuando una imagen poética se ha elaborado correctamente esa tiende a permearse en el tiempo, como lo dijo Ezra Pound, trasciende más allá de su existencia literaria, y se mezcla en el colectivo, aunque este no sepa o entienda que hace parte de una tradición literaria, poética. Trasciende cuando la imagen nos conecta con nuestras sensaciones más profundas y nos permite procesar el mundo, la realidad en la existencia humana. Igual que el grifo a medida que esta fuerza va permeando y la imagen va quedando vacía, se pierde, hasta convertirse en algo desconocido, en algo que no nos conecta con nada. 

Lo primero que debemos entender es que la imagen no se crea con elementos al azar, sino con aquellos elementos existentes que son representativos para nosotros (acá si juega un papel decisivo la tradición) hay simbolismos que ya han permeado y pertenecen a nuestro mundo interno. En el caso del grifo está compuesto de dos símbolos el león, que para los antiguos representaba protección a las cosas más valiosas y el águila que representa lo divino, dos símbolos construidos de antemano que ya hacían parte de la cultura mediterránea. Aterrizándolo más a nuestro interés, símbolos u objetos de la realidad que son significativos para nosotros, no solo como cultura sino como individuo. Nuestros símbolos lo reconfiguramos para crear nuevas imágenes, nuevas simbolizaciones que den cuenta de nuestra realidad. Lo preexistente no permite llenar el vacío, si los símbolos por si solos son capaces ahuyentar los vacíos, no necesitamos de la creación, pero si lo que existe es insuficiente necesitamos de la poesía. 

lunes, 3 de febrero de 2020

Diatriba a Scarlett Johansson



Me acusarán de maricón, de engreído, de imbécil y don nadie
al decir que tengo muerto el deseo por Scarlett.
Si, hubo un tiempo donde yo parecía Woody Allen 
casi incapaz de pensar en otro rostro para ensoñaciones,
donde ella era el Match Point de mi pusilánime deseo
el rostro al sentirme devorado, Viuda Negra.
Y no me perdonarán los que buscaron a Scarlett en la red
para acribillar su propio cuerpo con fuerza.
No me perdonará mi niñez inventada
donde estaba Scarlett dándome el primer beso.
Espero me perdone la calle desprovista
donde nunca nos encontramos,
y el cartel con su imagen en mi pared.

No dueles Scarlett, nunca has dolido
has estado ahí con tu cuerpo arreglado por la luz
no me has dado más oscuridad que la que permitió el director,
quien juega como si tuviera las muñecas que papá extravió.
Quizás lo único cierto que tengo son tus canciones,
donde puedes sonar tan jodida como cualquiera, One whole hour.
Mi querida Scarlett, ya no puedes ser la chica del al lado,
este mundo te ha pulido tanto
que has quedado vacía.  



martes, 21 de enero de 2020

Oración para el que duerme



Agradezco tu paso 
estas palabras las termino para tu sueño
lo sé, porque ya no estoy enloquecido
te has dormido Pan
entiendo tu despertar en mi
este mundo adormecido necesita una fuerza
más poderosa que la guerra
ahora soy fuego, fuego apaciguado, fuego encendido
claridad ante la hierba.


domingo, 29 de diciembre de 2019

Poemas para no caer...


La escritura es un acto donde las palabras terminan siendo luz y sombra, alta niebla y cielo despejado. Es un asunto confuso y horrendamente vital. Por eso uno termina acompañándose de la misma sustancia que pretende escribir. Leer termina siendo un mantra para no apagarse. Comparto con ustedes los mantras que me han acompañado.


El atado
(Juan Gelman)

Escribir sin contar es como vivir sin vida. Las palabras serán inocentes, pero no su relación. El contador traza una columna del “debe” y otra del “haber” y en la última anota los silencios que supo conseguir. Con las caras de una palabra quisiera hacer piedras y mirarlas todas hasta el fin de mis días. Esas caras siempre tienen otras fugitivas de la boca. Morder la piedra, entonces, es la tarea del poeta, hasta que sangren las encías de la noche. En esa noche navegará sin rumbo fijo, desconfiado de todo, en especial de sí, mirando espejos que cantan como sirenas que no existen. El poeta se atará al palo mayor de su ignorancia para no caer en sí mismo, sino en otro país de aventura mayor, muerto de miedo y vivo de esperanza. Sólo el dolor lo unirá muertovivo al vacío lleno de rostros y verá que ninguno es el suyo. Y todos serán libres.


Confianzas
(Juan Gelman)

Se sienta a la mesa y escribe
"con este poema no tomarás el poder" dice
"ni con miles de versos harás la revolución" dice
y más: esos versos no han de servirles para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo viva mejor
ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos
no tendrá cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia no mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos

"con este poema no tomarás el poder" dice
"con estos versos no harás la revolución" dice
se sienta a la mesa y escribe



Cómo ser un gran escritor
(Charles Bukowski)

Tenés que cogerte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos.
sólo tomá más cerveza más y más cerveza.
Andá al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y ganá
si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier boludo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
no te exijas.
dormí hasta el mediodía.
evitá las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acordáte de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tenés capacidad de amar
amáte a vos mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es
necesariamente
una mala cosa.
quedáte afuera de las iglesias y los bares y los
museos
y como las arañas sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
más
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
quedáte con la cerveza
la cerveza es continua sangre.
una amante continua.
agarrá una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa
dale duro.
hacé de eso una pelea de peso pesado.
hacé como el toro en la primer embestida.
y recordá a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun.
si crees que no se volvieron locos en habitaciones
minúsculas
como te está pasando a vos ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza…
entonces no estás listo
tomá más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay
está bien
igual.



Manual de combate
(Charles Bukowski)

Dijeron que Céline era un nazi
dijeron que Pound era un fascista
dijeron que Hamsun era un nazi y un fascista.
Pusieron a Dostoievsky frente a un pelotón
de fusilamiento
y mataron a Lorca
le dieron electrochoques a Hemingway
(y vos sabes que se pegó un tiro)
y echaron a Villon de la ciudad (París)
y Mayakovsky
desilusionado con el régimen
y luego de una pelea de enamorados,
bueno,
también se pegó un tiro.
Chatterton se tomó veneno de ratas
y funcionó
y algunos dicen que Malcom Lowry se murió
ahogado en su propio vómito
borracho.
Crane se tiró a las hélices
del barco o a los tiburones.
El sol de Harry Crosby era negro.
Berryman prefirió el puente.
Plath no encendió el horno.
Séneca se cortó las muñecas en la
bañera (es la mejor manera:
en agua tibia)
Thomas y Behan se emborracharon
hasta morir y
hay muchos más.
¿Y vos querés ser un
escritor?
Es esa clase de guerra:
la creación mata,
muchos se vuelven locos,
algunos pierden el rumbo y
no lo pueden hacer
nunca más.
Algunos pocos llegan a viejo.
Algunos pocos hacen plata.
Algunos se mueren de hambre (como Vallejo).
Es esa clase de guerra:
bajas por todas partes.
Está bien, adelante
hazlo
pero cuando te ataquen
por el lado que no ves
no me vengas con
remordimientos.
Ahora me voy a fumar un cigarrillo
en la bañera
y luego me voy a ir a
dormir.

Al príncipe
(Pier Paolo Pasolini)

Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida…
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.



A algunos radicales
(Pier Paolo Pasolini)

El espíritu, la dignidad mundana,
el arribismo inteligente, la elegancia,
el traje a la inglesa y el chiste francés,
el juicio tanto más duro cuanto más liberal,
la sustitución de la razón por la piedad,
la vida como apuesta para perder como señores,
os han impedido saber quiénes sois:
conciencias siervas de la norma y del capital.



A quien pueda interesar
(José Emilio Pacheco)

Que otros hagan aún
    el gran poema
los libros unitarios
    las rotundas
obras que sean espejo
    de armonía

A mí sólo me importa
    el testimonio
del momento que pasa
    las palabras
que dicta en su fluir
    el tiempo en vuelo

La poesía que busco
    es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida



Aceleración de la historia
(José Emilio Pacheco)

Escribo unas palabras
                                        y al mismo
ya dicen otra cosa
                                 significan
una intención distinta
                                       son ya dóciles
al Carbono 14
                         Criptogramas
de un pueblo remotísimo
                                            que busca
la escritura en tinieblas.



Intensidad y altura
(Cesar Valllejo)

Quiero escribir, pero me sale espuma,
quiero decir muchísimo y me atollo;
no hay cifra hablada que no sea suma,
no hay pirámide escrita, sin cogollo.

Quiero escribir, pero me siento puma;
quiero laurearme, pero me encebollo.
No hay tos hablada, que no llegue a bruma
no hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.

Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
carne de llanto, fruta de gemido,
nuestra alma melancólica en conserva.

¡Vámonos! ¡Vámonos! Estoy herido;
Vámonos a beber lo ya bebido,
vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.



HOY ME GUSTA LA VIDA MUCHO MENOS...
(Cesar Vallejo)

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi ser parado y en chaleco.

Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!

Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.

Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre, siempre!



A un poeta sajón
(Jorge Luis Borges)

Tú cuya carne, hoy dispersión y polvo,
pesó como la nuestra sobre la tierra,
tú cuyos ojos vieron el sol, esa famosa estrella,
tú que viviste no en el rígido ayer
sino en el incesante presente,
en el último punto y ápice vertiginoso del tiempo,
tú que en tu monasterio fuiste llamado
por la antigua voz de la épica,
tú que tejiste las palabras,
tú que cantaste la victoria de Brunanburh
y no la atribuiste al Señor
sino a la espada de tu rey,
tú que con júbilo feroz cantaste,
la humillación del viking,
el festín del cuervo y del águila,
tú que en la oda militar congregaste
las rituales metáforas de la estirpe,
tú que un tiempo sin historia
viste en el ahora el ayer
y en el sudor y sangre de Brunanburh
un cristal de antiguas auroras,
tú que tanto querías a tu Inglaterra
y no la nombraste,
hoy no eres otra cosa que unas palabras
que los germanistas anotan.
Hoy no eres otra cosa que mi voz
cuando revive tus palabras de hierro.

Pido a mis dioses o a la suma del tiempo
que mis días merezcan el olvido,
que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,
pero que algún verso perdure
en la noche propicia a la memoria
o en las mañanas de los hombres.